La Maleta Amarilla
Quién diría que todo comenzaría con una maleta de color amarillo. Ese fue el día que me llevaría a mi terrible presente, el día por el que dejaría de ser yo.
Lo
recuerdo como si hubiera sido ayer, llegué a vivir a una gran ciudad, y llevaba
conmigo mi maleta amarilla.
Al
bajar del avión, recogí mi maleta, o la que yo pensé que era mi maleta, qué
gran error, ojalá nunca hubiera pasado. Porque en ese momento sucedió, se
acercó una mujer, una mujer que pronto se convertiría en mi mejor amiga, a
decirme que accidentalmente había tomado su maleta y ella la mía. Notó que me
veía un poco nerviosa y me preguntó por qué, a lo que le mencioné que era nueva
en la ciudad, ella amablemente me dijo que ella hace unos años se había mudado
ahí y que recordaba lo difícil que había sido para ella, me dio su número y se
fue.
Al día
siguiente decidí llamarle, pues no conocía a nadie y creí que ella podría
mostrarme la ciudad y presentarme amigos, otro gran error.
Empezamos
a vernos todos los fines de semana, me parecía extraño que nunca hubiera
conocido a ningún amigo suyo, aunque ella hablaba muy seguido de ellos, Miguel,
María, Andrés, Carla y Rodrigo, pero no me molestaba.
Después
de unos meses decidimos vivir juntas ya que para ese entonces nos habíamos
convertido en mejores amigas, me fui a su departamento.
Ya
había estado en varias ocasiones ahí y conocía todo el departamento excepto un pequeño
cuarto que siempre mantenía cerrado, ella decía que era algo muy privado que le
ayudaba a sentirse cerca siempre a sus amigos.
Algo
que me parecía muy curioso, es que ella parecía tener una obsesión con los
caracoles, siempre los observaba y hablaba de lo mucho que le gustaban.
En
fin, cuando decidí mudarme con ella al principio todo fue increíble, nos
divertíamos mucho y había mucha confianza, pero de todas maneras no me permitía
ver lo que estaba detrás de la misteriosa puerta que mantenía con llave.
Una
noche no aguanté más, fingí irme a dormir para que ella ya se fuera a su
habitación. Cuando decidió irse, salí de mi cuarto, únicamente me alumbraba la
luz de la Luna; caminé en silencio, con cuidado entré a su cuarto, confirmé que
estaba dormida y saqué la llave de su cajón, me apresuré a la dichosa puerta,
los nervios de por fin descubrir el misterio se apoderaban de mí.
Después
abrí la puerta, era un cuarto pequeño, y me sorprendió ver que en una esquina
había una caja con cinco caracoles. A un lado había una pequeña libreta que
decía “en memoria de mis amigos”.
Comencé
a leer el interior, “con dedicación a Miguel, María, Andrés, Carla y Rodrigo. Cada
uno de estos caracoles es para ustedes, para mantenerlos en mi memoria por
siempre”.
Esto
fue extraño, pero había más, decidí seguir leyendo, lo que leí nunca lo podré
olvidar, ahora entiendo por qué nunca conocí a sus amigos, nunca había leído
algo tan horripilante, pero no podía parar.
Había
cinco historias diferentes, cada una con el nombre de uno de sus amigos, donde
explicaba con detalle, como había asesinado a cada uno de ellos dentro de este
mismo departamento, cuando vivieron con ella.
Guardé
rápidamente la libreta bajo mi blusa para llevarla con la policía, pero al
darme la vuelta, encontré algo terrible, a ella parada frente a mí, observándome
con la mirada perdida y una sonrisa diabólica, tenía un cuchillo en la mano y
se acercaba lentamente.
“No
quería que descubrieras esto aún, tu tiempo todavía no había llegado, todavía
no tengo todo preparado para hacerlo de la manera correcta, pero no me dejas
otra opción”.
Tomé
lo primero que pude, no recuerdo ni qué era, pero le di un golpe en la cabeza y
hui de ahí, nunca había corrido tan rápido en mi vida.
Por
fin logré llegar a la estación de policía, les entregué la libreta y les dije
lo que había pasado, cuando me dejaron ir, pasé la noche en un hotel con la
esperanza de que la atraparan, pero para mi mala suerte, cuando llegaron al
departamento ella ya no estaba.
Todo esto sucedió hace un año, y hasta el día de hoy continúo escondida, viviendo con miedo de que venga a buscarme y cumpla su cometido, el de volverme parte de su colección.
¡La mejooor!
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