La Maleta Amarilla
Quién diría que todo comenzaría con una maleta de color amarillo. Ese fue el día que me llevaría a mi terrible presente, el día por el que dejaría de ser yo. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer, llegué a vivir a una gran ciudad, y llevaba conmigo mi maleta amarilla. Al bajar del avión, recogí mi maleta, o la que yo pensé que era mi maleta, qué gran error, ojalá nunca hubiera pasado. Porque en ese momento sucedió, se acercó una mujer, una mujer que pronto se convertiría en mi mejor amiga, a decirme que accidentalmente había tomado su maleta y ella la mía. Notó que me veía un poco nerviosa y me preguntó por qué, a lo que le mencioné que era nueva en la ciudad, ella amablemente me dijo que ella hace unos años se había mudado ahí y que recordaba lo difícil que había sido para ella, me dio su número y se fue. Al día siguiente decidí llamarle, pues no conocía a nadie y creí que ella podría mostrarme la ciudad y presentarme amigos, otro gran error. Empezamos a vernos todos los fines...